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Cuando nuestro mejor amigo se va

¿Ud. cree que no hay, perros en el cielo? Déjeme decirte que ellos van a  tener su lugar allá, antes que muchos de nosotros".

Hace mas de 100 años el escritor Robert Stevenson nos resumía en te frase, todo el respeto y amor que el ser humano tiene por el can, o que debería tener.

Y cuando a alguno de nosotros se nos muere el compañero de cuatro patas que nos acompaño por un largo tiempo, sabemos que esa frase, no es una utopía.

Pero en este artículo queremos ocu pamos de las consecuencias de la perdida de nuestro perro, en lo que se refiere al impacto emocional en los seres humanos que convivían con el.
                                                                                                                                                                                                                         El  punto de partida para comprender la importancia de la pérdida de nuestro perro, e quizas uní encuesta hecha en Universidad de Pensylvania, a un importante números de dueños de mascotas. El 93% de ellos respondieron que consideraban al perro como un miembro mas de la familia, con todo el significado que , tiene esto. Compañero de sus alegrías y ! de sus tristezas.

Lo interesante de esto es que en esta época en que valores trascendentales para el ser humano, como honradez, fidelidad, amistad y respeto se estan diluyendo en medio de las alarmantes y ; desmedidas presiones económicas y psicológicas a que estamos sometidos, el perro revitaliza esos conceptos y les da una dimensión importante, para toda la familia.

La primera reacción de muchos dueños de perras, ante la noticia que te da su veterinario, de que el can está enfermo y no hay solución, es buscar otros diagnósticos en la esperanza de  de encontrar aquel veterinario que haga ti milagro, como si fuera Dios.

Después viene una difícil etapa, en que la familia decide, apoyada en el consejo de su veterinario, si es necesario sacrirfcarto para que descanse sin sufrir o puede acompañarlos un tiempo más.

Creo que tenemos la suerte poder decidir, de aliviarle el dolor y sufrimiento a nuestro amigo, ante una situación límite. Y más afortunados somos, en que nuestras  mascotas pueden contar con la comprensión y ayuda de los veterinarios para que partan sin sufrir más.

Suerte que tienen los perros la tenemos los humanos.

La depresión en que cae después de la perdida de él, es normal y que hay que comprender. No debemos avergonzamos por llorar frente a esta perdida, ni de poner su foto entre las de nuestros  -seres queridos, por la sencilla razón de que era un querido.

En países como USA, existen grupos de ayuda a quien acudir cuando se produce la perdida de nuestra mascota. La Universidad de California, con la dirección del consejero Mader, creó la "Pet Loss Hot Une", con la finalidad de hacer menos traumático este hecho. En diversos piases europeos, se lo estudia seriamente y no son raros los libros de ayuda frente a la perdida de la mascota. En la Universidad de Colorado, USA, se creó un grupo de estudiantes avanzados de psicología, para dar auxilio terapéutico en esos casos. Y el concepto que manejan es de respeto ante los sentimientos de dolor y de comprensión al considerarlo normal.

Es interesante destacar que son entidades de prestigio internacional, como esas universidades, que fomentan este tipo de grupos de ayuda y estudio. Lo consideran importante para el equilibrio del ser humano y su relación en la sociedad.

Algo que leí de alguien que perdió a su mascota, sintetiza todo:
 
"Cuando con mi veterinario tomamos la decisión de sacrificarla, ante lo irremediable de su situación, quise estar con mi perra hasta el último momento. Me senté en el piso del consultorio, la puse encima de mis piernas, abrazándola y cuando el medicamento comenzó a hacer su efecto, la miré a los ojos y ella me miró con tanto amor, que empecé a llorar fuertemente. Mi perra levantó su mano izquierda, la puso en mi brazo y enseguida su cabeza se apoyó lentamente sobre mi pecho, muy cerca de mi corazón".

 

Ante la perdida de nuestra mascota podríamos ofreccer algunos consejos de ayuda:

- Visite a personas que apreciaban a su mascota.
- Explique a sus hijos, todo lo que significaba para Ud. la mascota y que ellos hagan lo mismo. Recuerden juntos hechos agradables de la vida en común.
- Converse con todo el grupo familiar la posibilidad de tener otro perro, no para suplantarlo en los sentimientos, sino justamente para poder seguir volcando esos sentimientos en un gran amigo. Cuando la persona toma esa decisión, encuentra más rápido consuelo, sin olvidar por eso al viejo compañero.
- Si Ud. cree en Dios, encomiéndele el alma de su perro a Él. Esté seguro que Dios con toda su sabiduría, amor y bondad, no va a bandonar
esa alma tan pura.
- Pase al papel todo lo que significaba el perro para Ud.,poniendo también los hechos mas destacados en su vida, como el día en que su perro llegó a la familia. Guárdelo y reléalo de vez


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